lunes, 25 de mayo de 2015

Tráiler de 'Perdiendo el Norte' _ muy recomendable!!


RECUERDOS DE MI ETAPA EN SECUNDARIA




Si tengo que elegir una imagen de mi etapa por secundaria, sin lugar a duda, una de las fotos más importantes es la fotografía al cuadro de Luis Lonjedo, profesor de plástica y dibujo técnico y a la vez tutor en un año. Su regalo fue retratar nuestra clase en uno de sus cuadros. Hoy en día se encuentra en el colegio y podemos ir a verlo cuando queramos.
PECHA KUCHA_ CONSTRUCCIONES GEOMÉTRICAS FUNDAMENTALES

                       LA EDUCACIÓN NO CONSISTE EN ESTO


                                                                                     NECESITAMOS IR MÁS ALLÁ

sábado, 23 de mayo de 2015



MAPA CONCEPTUAL _METODOLOGÍA DIDÁCTICA CONDUCTISTA


MARIA GANDIA


METODOLOGÍA DIDÁCTICA CONDUCTISTA

ARTÍCULO DE OPINIÓN_MARIA GANDIA


La teoría conductista surge a mitad del siglo XX y trata de explicar el aprendizaje a partir de la conducta del ser humano o de un animal. 
Existen dos variantes del conductismo, la primera viene de la mano de Ivan Petrovich Pavlov con el condicionamiento clásico, que trabaja el estímulo-respuesta, planteando estímulos adecuados para dar como resultado la obtención de una respuesta deseada. Por otro lado esta Burrhus Frederic Skinner con el condicionamiento operante, en este caso, aparte de buscar el estímulo-respuesta, busca reformadores necesarios para lograr implantar esta relación con el individuo. Skinner con sus propias palabras mencionó lo siguiente: “toda consecuencia de la conducta que sea recompensante o, para decirlo más técnicamente, reforzante, aumenta la probabilidad de nuevas respuestas”.
A raíz de la aplicación de ésta técnica en la educación, se ha generado un gran debate acerca del uso de premios y de castigos, ya que bien es cierto, que funciona en las aulas y hoy en día está presente en nuestro sistema educativo. Trabajamos con castigos y premios, notas, reconocimientos públicos… pero, ¿hasta qué punto se le trata al alumno como una máquina y no como una persona?
El modelo conductista se caracteriza por basarse fundamentalmente en los objetivos, dejando a un lado la metodología a seguir, la evaluación, los recursos e incluso al formador, que serían los instrumentos o los medios convertidos en estímulos y ayudados por refuerzos positivos o negativos para llegar al fin, los objetivos propuestos.
De este modo se me viene a la cabeza una serie de preguntas, ¿realmente el alumno entiende y le importa lo que aprende?, o ¿simplemente memoriza unos conocimientos para luego expulsarlos? Si esta metodología está basada en ensayos con animales que no les importaba el aprendizaje, simplemente obtener la recompensa, ¿en qué modo es bueno aplicarlo en la enseñanza?
El conductismo en el área de la enseñanza ha sido orientado hacia la memorización y comprensión dejando a un lado la elaboración de información. También se observa una falta de espontaneidad y de aportación personal de los alumnos, guiados de forma mecánica y reactiva.
El estudiante es evaluado a través de sus conductas y presenta un papel activo en el aula, a través de su participación en las respuestas planteadas por el profesor recibiendo un feedback inmediato sobre cada respuesta. Pero se echa en falta, una vez se le haya comunicado al alumno si su respuesta era correcta o no, explicarle el porqué de su acierto o error o establecer una participación del educador para un planteamiento de dudas y que no se convierta en un simple conocimiento porque sí.
Como ya hemos comentado antes los objetivos son el eje fundamental y los contenidos la ayuda para conseguirlos, así como la metodología a desarrollar, estableciendo un aprendizaje programado. Desde principio de curso existen unos objetivos previos, que se enuncian con claridad para que todos los alumnos sepan el objetivo a alcanzar y puedan planificarse al igual que el docente, también establece unos criterios evaluativos concretos.
 De este modo existe la posibilidad de que el alumno sólo quiera aprender y almacenar información para aprobar y no para aprender. La claridad y la concreción de los objetivos suponen algunas ventajas ya que pueden ser programados de acuerdo a las necesidades del alumno, pero resulta excesiva la rigidez a la que está sujeta la secuencia de contenidos, imposibilitando al docente a modificar la planificación al observar motivaciones o dudas de los alumnos hacia otros temas que no estuvieran previamente desarrollados.
En cuanto al papel del profesor, debe ser un especialista en estrategias didácticas de motivación y refuerzo pedagógico. Se le valorará por su capacidad, competencia y destreza durante el proceso de comunicación de las materias y conocimientos a los alumnos. Deberá analizar las conductas  y necesidades para establecer y diseñar los objetivos, actividades y metodologías, así como organizar el aula y los materiales necesarios. El papel del docente se resume a un evaluador, un control de calidad y administrador de los refuerzos. Por lo que  podría ser prescindible y ser objetivado en materiales de instrucción. 
Esta corriente encuentra su espacio en el ámbito de la enseñanza asistida por ordenador, en la propuesta digitalizada de la enseñanza programada. Los orígenes de la enseñanza asistida por ordenador son conductistas, surgieron  con el fin de estudiar aprendizajes complejos a la vez que se mantenían controles sobre el material para presentar a los alumnos. Se basaron en los supuestos de la enseñanza programada de Skinner: “presentación secuencial de preguntas y la sanción correspondiente de las respuestas de los alumnos”. 
El conductismo puede ser la teoría que se ha mantenido durante más años y la de mayor tradición. Hoy en día lo podemos observar en muchísimos sistemas escolares así como en nuestra cultura. Aunque es habitualmente debatida y criticada no podemos olvidar que ha servido de base para la consolidación de actuales sistemas educativos, y ha ayudado aún más a la psicología con la solución de verdaderos problemas relacionados con la conducta humana.
También hemos podido observar cómo afecta al aprendizaje las distintas conductas en el medio. Es cierto que cada uno actuamos de una forma o de otra dependiendo de nuestro ambiente pasado y presente y por ello es bueno tenerlo en cuenta e incluso modificar los comportamientos erróneos y mantener un ambiente adecuado para el refuerzo de las conductas deseadas. 
Lo esencial y más importante es saber cómo aplicar esos refuerzos o castigos, así como no simplificar la conducta humana e ir más allá de ellos valorando también su esfuerzo, propósito y voluntad. Consiste en no ver a los alumnos como simples cajas vacías para llenar, ni con la necesidad de adquirir conductas donde las que no sean deseadas puedan ser eliminadas o reemplazadas fácilmente.


















Bibliografía
- B.F. Skinner, (1948), Walden II.
- Martí, (1992), Usos de la tecnología en el aula II.
- http://lavisiondidacticacmm.blogspot



EL DOCENTE EN LA SOCIEDAD

REFLEXIÓN SOBRE LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA EN EL CONTEXTO ACTUAL_MARIA GANDIA


Cuestionarnos la manera de aprender y de enseñar de una manera más profunda, invitándonos a pensar sobre nuestro papel en la enseñanza es muy importante, ya que llegas a darte cuenta de los diversos pre conceptos que tenemos de ella, llegando a observarlos en el día a día.
 Todos buscamos métodos, técnicas para poder transmitir de mejor modo conocimientos y valores, estos recursos son imprescindibles pero hay que ir más allá de ellos. Nosotros, los educadores, tenemos el deber de plantearnos qué hacemos, y enfocar la educación hacia la pedagogía desde el psicoanálisis.
 El diálogo entre dos personas es un paso para el aprendizaje de ambos, para ello tiene que existir algo primordial, el respeto que estas personas tienen que tener una hacia la otra, comprender lo que se quieren exponer o explicar, llegando a un acuerdo previo, así aunque tan sólo sea en un momento fugaz del diálogo, estarán los dos de acuerdo en algo.
 A partir de ahí podremos estar más o menos de acuerdo con nuestro pensamiento o  razonamiento, pero comienza un debate o discusión que nos hará pensar sobre la posición que teníamos anteriormente y tener la posibilidad de cambiarla o ampliarla a través de los conocimientos y perspectivas que expone la otra persona. Una vez finalizado el diálogo podremos obtener un aprendizaje del tema tratado.
 Todo diálogo lleva implícito una serie de ideas preconcebidas. Tenemos una cultura y unos márgenes dictados por la sociedad en que vivimos, estos factores intervienen en los contenidos y sin darnos cuenta modifican nuestro aprendizaje y nuestra manera de enseñar. Nos hacen tener preconceptos de las cosas aprendidas y que tenemos por aprender. Parece que vivimos en una sociedad en la que no nos podemos salir de un marco establecido y tendemos todos hacia la igualdad de enseñanza y aprendizaje. Quizás, una igualdad y unas etiquetas ideadas para no salirnos de una estructura con una finalidad en concreto, sólo para el placer de unos pocos alejándose del bien común y de ese modo, la mayoría de nosotros nos conformamos con una sociedad de
“entretenimiento”.

 Esto presenta una dificultad para la educación y es donde los educadores han jugado un papel en contra, hoy en día tienen la suerte de, siendo conscientes de la situación, poder cambiar ese estereotipo y realizar nuevas corrientes de enseñanza. Bien es cierto que el currículo lo marca la política del momento y los académicos sólo lo redactan, pero no deja de ser un mero documento para el alumno, unos meros conocimientos expuestos para el aprendizaje y no serían los principales para la enseñanza. En el papel del profesor es donde realmente se recogería la esencia de la transmisión de conocimientos, ya que se sitúan en el último eslabón de la cadena hasta los alumnos. En sus manos está la posibilidad de cambiar esa percepción que se tiene.


 También hay que tener en cuenta que una vez transmitidos los conocimientos, la persona puede pensar, debatir y sacar sus propias conclusiones, no está sujeto a marcos, miedos ni prohibiciones. Nos encontramos con un diálogo en el que el espectador es el responsable de completar esos conocimientos a través de sus vivencias anteriores, su memoria y sobre todo su libre imaginación. De esta forma el alumno puede, con los conocimientos aprendidos, aplicarlos de una forma distinta. Así pues, por mucho que un profesor intente transmitirte unos conocimientos, éstos no serán del todo aprendidos como él los transmite ni los suyos serán realmente como se los enseñaron a él. En todos nosotros existe un factor que nos influye y que nos hace entender las cosas de maneras distintas.
De este modo cada alumno se construirá su propio currículo.

 Bien es cierto, que los distintos educadores deberían de ser conscientes de que existen fórmulas que animan y facilitan su recepción, y favorecer procedimientos más activos por parte de los alumnos. En las aulas es necesario una transmisión de conocimientos del profesor al alumno y viceversa, pero también debe existir un diálogo que rompa la unidireccionalidad del mensaje, creando, por el contrario, un debate y comentarios en grupo, convirtiendo la comunicación lineal y vertical en una comunicación socializada y horizontal.


 Hoy en día, nos encontramos con un intento de globalización, intentamos una sociedad global pero no tenemos lo más importante, una consideración moral. 

 La educación no consiste en una simple enseñanza de conocimientos, sino que precisamos un amplio abanico de capacidades sociales e interpersonales, necesitamos formarnos también como personas. La enseñanza que se está trasmitiendo consiste, parafraseando a Hargraves, (Hargreaves, 2003), en una preferencia de la inteligencia al saber, lo rápido y ágil a lo sensato y justo; en la que los niños se convierten en modelos de un estilo de vida para sus padres, en vez de que los padres sean ejemplos morales para sus hijos. Esta frase nos invita a pensar más allá de la educación pública que ofrece el valor del dinero, para asegurar que también promueva valores eternos, valores de comunidad, democracia, humanitarismo e identidad cosmopolita.


Un docente se dedica a enseñar más allá de un simple currículo, más allá de impartir clases o realizar exámenes y tareas. A parte de transmitir conocimientos, también aporta valores y enseñanzas morales. Un buen docente es quien sabe encontrar la perfecta conexión entre ambas. Se necesitan personas preparadas no sólo intelectualmente, por ello se habla que los docentes son personas que realmente disfrutan de su trabajo, con vocación y que ven en la educación algo más que un simple aprendizaje de conocimientos.